Soria vinculada al camino de Santiago


Cuando hablamos del Camino de Santiago por Soria nos estamos refiriendo a un ramal del Camino de Santiago del Ebro que históricamente se venía realizando para llegar vía Soria hasta Santo Domingo de Silos. Es un itinerario que discurre en parte por la calzada romana de Asturica (Astorga) a Caesaraugusta y actualmente se ha puesto en marcha por el Ministerio de Medio Ambiente el conocido como Camino del agua.

Según la tradición Santiago el Mayor, (Jacob en hebreo, de ahí la tradición de denominar a esta ruta Jacobea) hijo de Zebedeo, se trasladó a España desde Palestina para predicar el Evangelio. Pudo llegar a algún puerto
de Andalucía y subió hacia el norte por territorio portugués hasta Iria Flavio.
Desde allí se dirigiría hacia el este por Lugo, Astorga, Zaragoza hasta llegar a la costa levantina desde donde partiría de nuevo a su patria. Pocos son los datos históricos que reflejan este hecho, pero si así hubiera sido, sin duda el apóstol recorrió parte del itinerario que aquí se plantea, por la primitiva calzada de Asturica a Caesaraugusta. Si tal viaje existió, Santiago atravesó la actual provincia soriana desde su extremo occidental al oriental.
Supuestamente redactado en el siglo III, el Itinerario Antonino es un documento en el que se recopilan rutas del Imperio Romano. Aparecen 372 rutas de las cuales 34 corresponden a Hispania. La que tiene el número 27 se
llamó vía Asturica per Cantabria Caesaraugusta uniendo las actuales Astorga y Zaragoza. Ya existía en época de Tiberio y fue reparada por Trajano. En el tramo provincial pasaba por Uxama (Osma), Voluce (Calatañazor), Numancia y Augustobriga (Muro). Al entrar en tierras aragonesas pasaría por Turiasso (Tarazona) para seguir hasta la capital maña.

La vinculación de Soria con la historia del Camino tiene ciertos componentes históricos y algunos legendarios. La figura de Santiago como abanderado de las tropas de la reconquista surgió en la batalla de Clavijo, el 844, cuando la leyenda nos dice se apareció el apóstol espada en mano luchando a favor de los cristianos. Durante varios siglos esta localidad se encontró dentro del territorio provincial soriano, por lo que la devoción a este santo fue profusa dedicándole iglesias y altares.
Durante ese largo periodo de luchas entre los reinos árabes y los cristianos, la frontera este de Castilla quedó establecida en esta franja de terreno. En el 929, tras independizarse el Califato de Córdoba del imperio musulmán, se produce una nueva expansión de este pueblo por la península.
En 946 Medinaceli queda constituida como la capital militar de la marca media y se refuerzan las zonas colindantes. Varios son los elementos defensivos que se construyen: la ciudad fortificada como Ágreda o la propia Medinaceli, donde vivía la población al abrigo de las murallas; los grandes castillos roqueros siendo el mejor ejemplo el de Gormaz, donde se podría proteger un gran contingente militar y mucha de la población colindante; las torres vigías, de planta circular, levantadas en lugares elevados y cuya misión era la de vigilar y comunicar cualquier incursión enemiga, encontrándose muchos ejemplos de las mismas en toda la frontera del Duero; y por último, los torreones, construcciones de planta rectangular, con varios pisos, con una doble misión de vigilancia y defensiva, pues podrían caber varios cientos de personas. Había contacto visual entre ellas, usando para comunicarse espejos y hogueras. En definitiva, toda esta zona correspondiente a la cuenca del río Rituerto y la “rinconada” esta salpicada por este tipo de pequeñas fortalezas testigos de una época de racias y reconquistas. Su ruta, puesta hace unos años en valor por la
administración y de gran interés no solo histórico, sino también etnográfico, pues estas construcciones han fomentado a lo largo de los siglos la creación de leyendas entorno a ellas. Destacan los torreones de Noviercas, Aldealpozo, Masegoso o Castellanos.

En 1146 se fundan dos monasterios en Puylanca del Bayo (Zaragoza) bajo la protección de Ramón Berenguer IV el Santo y se comienza a usar una nueva ruta hacia Santo Domingo de Silos que pasa por la capital soriana. En la entrada de la ciudad tres órdenes religiosas y militares se encargaban de proteger y ayudar al peregrino: los monjes hospitalarios de San Juan de Duero, los templarios de San Polo y los de San Lázaro en el Hospital del mismo nombre. También en la ciudad se habilitó para ayudar a estos caminantes la
iglesia del Salvador. En Abejar se construyó el hospital de San Sebastián. Una de las principales órdenes religioso- militar fue la de la Calatrava, cuya fundación se celebró en 1158 en Almazán, muy cerca de la capital. Según las crónicas franciscanas, un ilustre peregrino recorrerá en 1214 esta nueva ruta en su peregrinación hacia Santiago, San Francisco de Asís, pernoctando en Soria y fundando el convento que lleva su nombre.
También es muy interesante destacar el carácter fronterizo que esta zona tuvo una vez la reconquista se había desplazado más al sur. Ahora eran las luchas intestinas entre reinos cristianos las que causaban continua inestabilidad a este territorio. Desde el siglo XII, con las luchas entre Alfonso I el Batallador con su esposa Doña Urraca, reina de Castilla, hasta la unión simbólica de ambos reinos con el matrimonio de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos, fueron continuas las luchas y disputas de esta franja entre la meseta
y el valle del Ebro. El resultado fue la construcción de castillos en casi todas las poblaciones y el cambio de su titularidad alternativamente. En el recorrido del propio Camino de Santiago por Soria y en los alrededores nos encontramos ejemplos en Ágreda, Muro, Magallón, Tarazona, Magaña, Cornago, Aguilar del río Alhama, Trasmoz o Vozmediano.
Durante los siglos siguientes, especialmente el XVI, XVII y XVIII la actividad ganadera lanar fue el eje de la economía soriana. Este eje entre la meseta y el Ebro era punto de paso de los ganados en la transterminancia de la comarca de Ágreda hacia la ribera aragonesa, más baja y cálida en invierno, y viaje a la inversa en verano en busca de los pastos más frescos de la sierra.
Paralelamente, la producción de la lana merina, una vez lavada, era transportada por dos rutas: una hacia el noroeste, que acababa en los puertos de Santander y Bilbao, pasando previamente por Burgos y otra hacia el noreste, por esta vía, a través de las aduanas de Ágreda y Logroño, para, tras cruzar Navarra, acabar bien en el puerto de San Sebastián, bien en Francia.
Igualmente, era lugar de paso obligado para otro de los gremios que más arraigo tuvo en la provincia de Soria, el de los carreteros, desde los pinares de Urbión al valle del Ebro. Transportaban no solo la materia prima de la oveja, sino que llevaban madera y piedra de Soria a muchas zonas de España, volviendo con sal, cereal, fruta, hierro…Incluso transportaban material militar en tiempos de guerra.


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